
En una emotiva reunión que aglutinó a los dirigentes y militantes del PRD de varios estados de la república manifestaron en Morelos su decisión de luchar por reconquistar los espacios que lograron ocupar en la política mexicana. Uno de los oradores el dirigente del partido del sol Azteca en el estado de Zacatecas incluso señaló que Andrés traicionó a los campesinos de México igual que madero lo hizo con Emiliano Zapata que al después del triunfo de la Revolución se negó a entregar las tierras a los campesinos y que pidió que Zapata guardar a las armas.

El futuro del PRD: ¿extinción o reconstrucción?
El Partido de la Revolución Democrática perdió su registro nacional en 2024 por no alcanzar el 3 % de la votación federal, conforme a la ley y a la resolución del Instituto Nacional Electoral. Ese hecho no es un trámite administrativo: es el resultado de una crisis política profunda. Se perdió identidad, base social y capacidad de movilización.
Ahora bien, ¿puede volver? Sí. Pero no por decreto ni por nostalgia.

Para recuperar el registro nacional tendría que constituirse nuevamente como partido, organizar asambleas en todo el país, reunir el número legal de afiliados y reconstruir estructura territorial real. Es un proceso largo y exigente. La pregunta no es solo jurídica. Es política. Si el PRD quiere renacer necesita: Renovación real de dirigencias. Democracia interna auténtica. Definición ideológica clara y diferenciada. Apertura a nuevos liderazgos. Reconexión con causas sociales concretas. Sin eso, cualquier intento será simulación.
¿Cambiar el nombre? Es posible legalmente. Podría simbolizar una refundación. Pero cambiar el nombre sin cambiar prácticas sería un autoengaño.

En Morelos, el futuro depende de la capacidad de mantener o reconstruir registro local y, sobre todo, de reactivar una militancia viva, no solo en papel. La estructura estatal debe decidir si será espectadora de la historia o protagonista de una reconstrucción seria.
Hoy el dilema es claro: O se asume la derrota con autocrítica y se reconstruye desde abajo, o se acepta la irrelevancia. La decisión no es jurídica. Es política.

Fénix de Kronos Magazine